Sus búsquedas sobre la actualidad del País Vasco

martes 9 de marzo de 2010

La economía guipuzcoana retrocede en manos del nacionalismo radical


El mundo nacionalista guarda con celo, en Guipúzcoa, el legado político radical de Juan José Ibarretxe, pero la mayor presión independentista existente en este territorio viene traduciéndose, mes a mes, en unos resultados económicos realmente nefastos.

La producción industrial, por ejemplo, cayó en el pasado mes de enero un 3% con respecto a diciembre de 2009. En términos interanuales -en comparación con enero de 2009- el retroceso es bastante más amplio, todavía del 8,1%, lo que da idea del alcance y persistencia de la crisis en la industria guipuzcoana. A nivel de País Vasco, la actividad industrial media disminuyó el 2,3% intermensual y el 4,8% interanual.


También cae de un modo importante la recaudación tributaria. La Hacienda Foral de Guipúzcoa recaudó en enero 262,9 millones de euros, lo que significa un descenso del 1,8% y confirma una tendencia con graves altibajos, en la que a un aumento de los ingresos fiscales le sigue un fuerte decremento de los mismos.


Del mismo modo, y en lo que hace referencia al número de afiliados a la Seguridad Social, la media en Guipúzcoa fue de 306.529 personas, con un incremento mensual del 0,05% y un descenso interanual del 2,39%.

Otro tanto ocurre con el número de personas desempleadas. En el ámbito del País Vasco, el mayor número porcentual se registró, el pasado mes de febrero, en Guipúzcoa, donde el paro se incrementó en un 1,34%, con 549 personas sin empleo más que en enero.


Un ejemplo inequívoco de los padecimientos que sufre la economía guipuzcoana: la actividad del Puerto de Pasajes (en la imagen) se desplomó el pasado ejercicio a sus niveles más bajos de las últimas dos décadas. En 2009, el tráfico de mercancías del principal puerto guipuzcoano descendió un 26%, hasta las 3,5 millones de toneladas, un volumen similar al que registraba en los años setenta del siglo pasado.

Para paliar esta grave situación económico, Gipuzkoa ha aprobado ya algunas medidas especiales. La primera de ellas, plantar peajes en la práctica totalidad de las principales carreteras del territorio, en principio para vehículos pesados, aunque es posible que la medida se extienda a todo tipo de automóviles. La respuesta no se ha hecho esperar: transportistas y asociaciones empresariales denuncian la radicalidad de la medida, mientras que desde el Gobierno de Navarra ya se anuncia la interposición de un recurso de inconstitucionalidad contra esta norma.







Síguenos en Twitter
Estamos en Facebook
CGD Comunicación Global Digital

lunes 8 de marzo de 2010

El PP quiere bloquear cualquier posibilidad de que Batasuna vaya a las elecciones municipales de 2011


El PP quiere proponer al PSOE un acuerdo para realizar las modificaciones legales oportunas en la Ley de Partidos con el objetivo de reforzar la actual legislación y evitar que ninguna de las marcas que pueda utilizar la ilegalizada Batasuna esté en los ayuntamientos vascos en los comicios municipales del próximo año.

Según fuentes del PP vasco, las reformas tendrían como fin dificultar el acceso de las diferentes marcas a los consistorios y, si finalmente éstas lograsen acceder a los mismos, y se demuestra su vinculación con la violencia, poder retirar el acta de concejal a sus representantes. Los populares quieren poder plantear en el Congreso estas reformas de forma consensuada con los socialistas. Al parecer, es el presidente del PP vasco, Antonio Basagoiti (en la imagen), quien está pilotando la iniciativa, con la mirada puesta en las elecciones municipales y forales que tendrán lugar en 2011, fecha en la que la autodenominada "izquierda abertzale" se ha propuesto, como principal objetivo, volver a las instituciones.

jueves 4 de marzo de 2010

GUIPÚZCOA: TERRITORIO COMANCHE


El cambio vasco apenas se deja sentir en Guipúzcoa. Solamente unos días después de que la Diputación Foral colgara una ostentosa placa en su fachada rechazando la colocación en su sede de la bandera española, las Juntas Generales de este territorio histórico han aprobado una enmienda impulsada por los independentistas de Aralar, Alkarbide y PNV en la que se exige al Gobierno vasco y al Consejo de Ministros que traten a los ayuntamientos proetarras de ANV con “la misma normalidad con la que tratan a otros consistorios”, puesto que han sido constituidos “con total legitimidad democrática”. Los nacionalistas también exigen que se derogue la Ley de Partidos que ha permitido la ilegalización de un amplio elenco de formaciones, organizaciones y partidos políticos voceros de los criminales. Por si esta preocupación por los asesinos y sus acólitos fuera escasa en la provincia más pequeña de España, el socialista Odón Elorza, alcalde de San Sebastián, con el objetivo de cortejar a sus socios secesionistas de Aralar e Izquierda Unida, ha impulsado que la Comisión Especial de Derechos Humanos del ayuntamiento de esta ciudad aprobara recientemente, con los votos de su partido y los del PNV, EA y Aralar-Alternatiba, una declaración en la que exige “erradicar la detención incomunicada” de los terroristas y en la que se clama “contra la tortura”.

La infección moral provocada por el nacionalterrorismo vasco a lo largo de tres décadas, esa enfermedad ética que convierte a las víctimas en verdugos, que considera los tiros en la nuca como un planteamiento político y que apela a realizar permanentes concesiones a los criminales en aras de “no crispar a la sociedad”, se ha extendido a lo largo de todo el País Vasco, pero ha convertido al territorio guipuzcoano en el auténtico huevo de la serpiente.

En Guipúzcoa hay decenas de municipios como Oyarzun, Andoain, Tolosa, Hernani o Pasajes, entre otros, donde se considera a los terroristas como héroes populares, donde los proetarras son los matones del barrio y donde la vida para los vecinos simplemente demócratas es un infierno cargado de miradas amenazantes, insultos velados, sutiles desprecios y groseras advertencias. En Guipúzcoa, los terroristas se pasean tranquilamente en bicicleta cuando no les detiene la Guardia Civil, los cómplices de los asesinos vigilan la llegada de forasteros a las plazas de algunas localidades y los niños cantan alegremente eso de “Ojalá España fuera un ‘donuts’, porque así Madrid no existiría”. En Guipúzcoa, en este territorio políticamente purulento y socialmente quebrado, algunos centros educativos exhiben enormes pintadas apologetas de ETA en sus inmediaciones, la utilización impositiva del euskera como elemento de promoción nacionalista ha llegado a niveles excepcionalmente refininados y los consistorios, como el de San Sebastián, recurren al Tribunal Superior de Justicia para no quitar de una calle el nombre de una calle el nombre de un etarra como Mikel Gardoki, muerto mientras intentaba asesinar a unos policías.

Pero ya ven que, para los nacionalistas vascos, en no pocas ocasiones con la complicidad de “socialistas vasquistas” como Odón Elorza, todo esto son cosas sin importancia. Pues lo realmente estratégico es impedir que la bandera española ondeé en la Plaza de Guipúzcoa de San Sebastián, que se respete a los alcaldes proetarras que callan miserablemente cada vez que ETA comete un nuevo atentado y que, sobre todo, no se haga daño a esos “pobres chicos”, tal y como Joseba Egibar, uno de los grandes personajes del nacionalterrorismo local, definió en su día a los asesinos.






Síguenos en Twitter
Estamos en Facebook
CGD Comunicación Global Digital